Durante este año hemos aprendido
cómo organizar nuestro trabajo para el correcto funcionamiento de un hotel en
cuanto a limpieza y orden, pero también
de la importancia en los detalles: a veces, éstos marcan la diferencia entre un
cliente satisfecho y un cliente disgustado. Y cuando hablo de detalles me
refiero a un amplio abanico de “cosillas” que aportan un extra al
establecimiento: desde un simple botecito de champú hasta el perfume del Hall,
desde unas toallas limpias y relucientes hasta la decoración de las estancias.
Dicho esto me hago eco de una noticia del mes de febrero en el que los
encargados del Hotel Ritz de Madrid invertirán más de medio millón de euros en
restaurar la fachada. Parece una cantidad inmensa para restaurar una parte que
no reportará a los clientes mejores servicios o comodidades; sin embargo, la
fachada de un hotel es la tarjeta de presentación del mismo, es el sumun de los
detalles. Una fachada cuidada y, en este caso, lujosa y acorde con el interior,
aporta personalidad al edificio; quien se aloja en el Ritz busca, precisamente,
eso, lujo, personalidad…. Es lógico pensar que aquello que más se ve es el
mejor reclamo para venderse y cuanto más agradable sea la vista mejores
críticas se obtendrán: y eso significa más clientes.
Aunque yo, desde que leí la
noticia, me hago la misma pregunta: ¿500,000 Euros? ¿Acaso han descuidado
demasiado la fachada y ahora toca pagar lo que no se ha invertido año tras año?
Es cierto que no es cuestión de un simple lavado de cara, sino restaurarla para
devolverla al esplendor original de 1910, pero me da la sensación de que
durante estos años abandonaron de una forma inquietante la conservación de una
fachada que está declarada como Monumento Nacional.
Os dejo el enlace de la noticia http://www.hosteltur.com/196390_ritz-madrid-invertira-500000-restauracion-su-fachada.html
Y también de una página con un
poco de historia sobre la construcción de este hotel. http://es.wikipedia.org/wiki/Hotel_Ritz_%28Madrid%29
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